La subasta de bonos a 7 años salió mejor que la de 5, y aun así el tramo largo siguió vendiéndose: el bono a 30 años cerró en el 5,497 %, máximo desde junio de 2004. La bolsa no cayó entera: las pequeñas empresas se hundieron mientras las grandes tecnológicas subían.
La actividad estadounidense se aceleró al mayor ritmo desde 2021, los costes de producción marcaron máximos desde 2022 y el Tesoro tuvo que pagar el interés más alto desde 2006 para colocar bonos a cinco años. El 10 años llegó al 5,12 % y Wall Street cayó en bloque.
El último 8-K de Strategy confirma la compra de 950 BTC, pero trae un dato más revelador: esa misma semana recompró preferentes STRC por 174 millones de dólares, 2,3 veces lo invertido en bitcoins. Con tipos al alza, retirar deuda cara empieza a rentar más que añadir activo.
Una reunión de tres horas entre los enviados de Trump y el ministro de Exteriores iraní bastó para que el Brent perdiera los 100 dólares. Pero el alivio ya no se reparte igual: el Nasdaq firmó otro récord mientras JPMorgan caía un 3,4 % y la probabilidad de otra subida de la Fed rozaba el 60 %.
Cuatro sesiones seguidas de caída del petróleo han hecho lo que no consiguieron los bancos centrales: relajar los tipos a largo plazo. El bono a 10 años bajó al 4,95 % y el Nasdaq cerró en récord, impulsado por los semiconductores. El contrapeso lo puso Goolsbee, de la Fed de Chicago.
Xi Jinping visita la Casa Blanca el jueves para intentar prorrogar una tregua comercial cuyas piezas clave expiran el 10 de noviembre. Llega tras un viernes en el que el bono estadounidense a 10 años volvió a superar el 5 % y la bolsa europea cayó cerca de un 1,5 %.
En 48 horas, la Reserva Federal y el Banco de Japón han subido tipos y el Banco de Inglaterra ha avisado de que puede ser el siguiente. La causa común es una inflación que llega por la energía, y el único alivio es un petróleo que cede por tercer día.